Teniendo en cuenta que las Asambleas de Memoria y Balance de este Centro de Estudiantes han sido durante años una formalidad vacía de contenido, que es necesario involucrar al conjunto del movimiento estudiantil en todos los temas que tengan que ver con esa herramienta gremial y que no alcanza con mostrar balances financieros, es que presentamos el siguiente balance.
El año, marcado por la conducción de La Unidad, comenzó con los intentos de la gestión de la decana Rosenthal de abrir dos nuevas carreras en la facultad en condiciones estilo LES, con la intención de avanzar en la mercantilización de las carreras de Humanidades. Hacía esto por la vía de imponer los planes de estudio sin discusión, a espaldas de los estudiantes. Una de las discusiones fundamentales que se abrió con este proceso fue el problema del edificio único para Humanidades, ya que las intenciones de la gestión son hacernos cursar en mayores condiciones de hacinamiento y precariedad, metiendo dos nuevas carreras en este mismo edificio y sin resolver la situación de Sociología. Con el repetido discurso de “agotar instancias” antes de cualquier medida de lucha, la conducción se encargó de dilatar indefinidamente un enfrentamiento real a estos planes, consiguiendo vaciar las asambleas que habían empezado con una participación de unos cien compañeros. Cuando empezó el conflicto, el movimiento estudiantil no permitía que la gestión aprobara sus nuevos planes de estudio hasta arrancar su “pliego”. Después de sucesivos Consejos Académicos, la CEPA pasó de no votar los planes, a plantear que los votaría con la condición de que las carreras no sean abiertas ni con el presupuesto actual ni con presupuesto externo, a votarlos finalmente en una sesión del C.A. que no pudo ser boicoteada debido al vaciamiento de las asambleas y a que para la CEPA y Confluencia parecía una obviedad que no era necesario evitar que aprobaran los planes de estudios en estas condiciones (olvidando sus propias posiciones de apenas semanas antes). Entonces, se le entregó alegremente a la gestión la herramienta necesaria de imponer sus políticas. Sin pena ni gloria, enterraron bajo tierra esa pelea contra la gestión.
Después del estudiantazo del 2010, el gobierno K inició una avanzada del aparato del Estado sobre las Universidades para tratar de cooptar al movimiento estudiantil y la juventud que enfrentó el ahogo presupuestario tanto macrista como kirchnerista. Al no poder hacerlo por la vía de la disuasión, los K optaron por el matonaje, poniendo como enemigos fundamentales no a la derecha gorila de la que tanto hablan sino a la izquierda. Así se dieron los escandalosos matonajes a las denuncias a la represión del Gobierno: en el festival por los presos políticos y en los ataques a las campañas por los compañeros Mariano Ferreyra, Carlos Fuentealba y Julio López, asesinados y desaparecido durante la gestión K. La conducción no movió un dedo para denunciarlos.
Hacia el final del segundo cuatrimestre La Unidad perpetró la mayor traición del año. La gestión de Rosenthal, con la complicidad del Rector, intentó expulsar a varios compañeros de la facultad por luchar para imponer un desbande y desorganización del movimiento estudiantil. La contundente respuesta de la Toma de facultad por 10 días tuvo la decidida resistencia de La Unidad, que intentó que no se llevara a cabo. Peor aún, cuando la segunda asamblea decidió continuar la Toma una semana más, la conducción abandonó a quienes estábamos sosteniendo la medida de fuerza, yéndose de la facultad tomada durante días. Después de esa masiva lucha, se obtuvo un triunfo muy grande, ya no había compañeros procesados en Humanidades ¿Qué tiene que decir la hasta ahora conducción de semejante balance?. NADA.
No satisfechos con eso, la conducción parece que optó por sincerar el por qué de su política. Ante el nuevo Congreso de la FUM, hizo un frente con la agrupación de Morea, el Rector de la Universidad, aplicador de la Ley de Educación Superior, dándoles votos para llevarlos a la conducción. Semejante posición es consecuente con su política nacional. La excusa para aliarse con la gestión fue la de “enfrentar al gobierno”. Si bien resulta poco creíble, es consecuente con haber apoyado a los capitalistas rurales en el conflicto campo-gobierno del 2008.
El segundo cuatrimestre empezó con una gran noticia, el movimiento estudiantil chileno se había vuelto a levantar contra la privatización educativa que había impuesto Pinochet y que heredaba todo el régimen seudo democrático. Es una obligación de todo el movimiento estudiantil, tomar de ejemplo semejante lucha, sobre todo después del asesinato a manos de la policía del régimen de dos compañeros, y en Mar del Plata hubo varias iniciativas en ese sentido. La conducción de Humanidades no participó de ninguna de ellas, de hecho se dedicó a mirar desde afuera las acciones de apoyo que impulsaban otros.
Hubo también una lucha importante en Psicología de la Universidad de Mar del Plata contra la acreditación de la carrera a la privatista CoNEAU. Teniendo en cuentea que el año que viene se dará inicio seguramente a ese mismo proceso en nuestra facultad es criminal que la conducción no haya asistido a la asamblea (¡¡¡Convocada por la comisión directiva!!!) que discutió que iniciativa podría tener Humanidades para apoyar a los compañeros.
Por último, pero no menos importante, queremos abrir del debate sobre la fecha de elecciones a Centro de Estudiantes que la conducción quiere establecer. Es un hecho de importancia que vacía la discusión específica del centro que se pretenda hacer en la misma semana de las elecciones nacionales de octubre, pero es secundaria. Más importante aún es que la conducción pretenda que el 20 de Octubre, cuando se cumple el primer aniversario del asesinato del compañero del PO Mariano Ferreyra, estemos convocando a los estudiantes a votar y no a movilizar por cárcel permanente para Pedraza y sus cómplices de la policía y el Estado. Proponemos que la Asamblea de Memoria y Balance convoque a movilizar ese día.
Agrupación YA BASTA- 28/9/11
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