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La CoNEAU es una de las principales herramientas de aplicación de la Ley de Educación Superior. Con la acreditación de una carrera a esta comisión (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) compuesta por representantes de Universidades públicas y privadas, empresas y el gobierno de turno, ésta pasa a adaptar sus planes de estudios a los requisitos de aquella. Esto puede significar una poco disimulada privatización de la carrera, como por ejemplo convertir materias de la currícula normal en posgrados pagos (que pueden llegar a costar miles de pesos). Así consiguen devaluar la carrera de grado. También significa que la Universidad pierde autonomía de decisión en el contenido y que el gobierno, las empresas y las universidades privadas pasan a decidir qué estudiamos y qué no. También establece mecanismo de arancelamiento de las facultades.
¡¡Ni LES menemista ni LES K!!
En el caso que este Gobierno estuviera decidido a cambiar de rumbo con respecto a la política menemista de mercantilización de la educación superior, no hubiera mantenido vigente durante 8 años de gestión K la ley que sancionó Menem a través de un decreto (sanción acompañada por represión a los estudiantes y docentes que la resistieron). ¿Quién puede creerles que mantuvieron durante 8 años una ley que posibilitaba arancelar la universidad para no hacerlo nunca?. ¿No sería más fácil derogarla?. Los hechos son testarudos. En todas las facultades donde se ha avanzado en la implementación de la LES, la mercantilización de la Educación superior es un hecho. NO HAY UN SÓLO CASO EN TODO EL PAÍS DONDE NO SEA ASÍ.
Calo y compañía dicen que "no están de acuerdo con la actual composición de la CoNEAU". La autonomía universitaria fue una conquista de la Reforma del 18, una enorme lucha estudiantil de hace casi 100 años en nuestro país. Este principio de la educación superior ya estaba consagrada en la Constitución, y lo sigue estando, pero no se implementó hasta la Reforma. La Autonomía significa que los lineamientos académicos no están sometidos a la política del gobierno de turno. Para que así sea, se conformaron los órganos de cogobierno universitario con representación paritaria de docentes, graduados y estudiantes. Cualquier instancia de evaluación externa, como la CoNEAU, implica violar ese principio. Por eso la LES fue declarada inconstitucional. Aunque la CoNEAU tuviera una mayor representación académica, como dicen varios proyectos de nueva LES, sus miembros seguirían siendo designados por el poder ejecutivo, en este caso el kirchnerismo que viene aplicando la LES desde hace 8 años. Desde el ¡Ya Basta! creemos que hay que rechazar toda acreditación y luchar por la plena autonomía universitaria, pues no confiamos en que gente como Calo (representantes "académicos" y políticos) no implemente políticas parecidas o iguales a los de la actual CoNEAU, teniendo en cuenta que ya lo hacen. Nos quieren convencer de que acreditar no implica bajo ningún punto de vista el arancelamiento porque nuestra facultad sería "autónoma". ¿Puede ser más grande y grosera la mentira?.
En primer lugar, si acreditamos la autonomía es historia vieja. Una vez acreditada la facultad, si uno no se somete a lo que la CoNEAU dice, ésta tiene el poder de reducir nuestro presupuesto como forma de presión. En segundo lugar, este es un nuevo pedido de confianza en que esta gestión no querría arancelar y nuevamente decimos: le creeríamos, tal vez, si no estuvieran ya arancelados los posgrados en esta facultad por voluntad de esta gestión. Lamentablemente debemos debatir también con los compañeros del MEPS (conducción del CEPS) que, a nuestro entender, se han adaptado a estas trampas de la gestión. "No acreditar hasta que haya una nueva LES", dicen los compañeros. Como si no fuera suficiente con una, dicha afirmación contiene dos trampas. En primer lugar, deposita confianza que en que la reforma K de la LES sea progresiva. En segundo lugar, no cuestiona la acreditación como tal, que es uno de los pilares de la LES, LA VIOLACIÓN DE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA. Por eso, nos parece equivocado decir simplemente que estamos luchando por una nueva LES. Consideramos que estamos luchando por NO ACREDITAR y que hay que hacer esto extensivo a cualquier LES del Gobierno. También dicen que "acreditar es LEGITIMAR la LES". Creemos que esto es totalmente falso, acreditar es APLICAR LA LES y no un gesto simbólico como quiere mostrarnos la gestión.
¿Y en Psico?
Desde el ¡YA BASTA! tenemos el orgullo de ser quienes abrimos este año el debate sobre la acreditación a la CoNEAU, juntando cientos de firmas para que la conducción del CEPS convocara a una asamblea en la primera mitad del año. Lamentablemente, mientras avanzaba la gestión, el CEPS no dijo nada al respecto en todo el primer cuatrimestre, haciéndonos perder un valioso tiempo.
No solamente se perdió tiempo, sino que debemos lamentar que la gestión diera pasos importantes en su política sin que el movimiento estudiantil se enterara. Algunos de los primeros pasos para la acreditación son reformar los planes de estudio y comenzar con la "autoevaluación". En cuanto a los planes de estudio, el CEPS debería haber sido una herramienta para discutir democráticamente su reforma. Sin embargo, la gestión los reformó sin que el movimiento estudiantil lo discutiera, y con el voto del MEPS en el Académico. En cuanto a la autoevaluación, primer paso para la acreditación a la CoNEAU, el MEPS decidió por su cuenta defenderla, para después arrepentirse. Y por eso, a los estudiantes de Psico nos encontró nuestra primera asamblea del año con el hecho consumado de que la acreditación ya había comenzado.
En la primera Asamblea votamos casi por unanimidad (con la vergonzosa abstención de CAUCES) NO A LA ACREDITACIÓN A LA CONEAU. Nuestro objetivo era, entonces, no acreditar. Sin embargo, de a poco, el MEPS fue instalando otra cosa. Se fue orientando la lucha al objetivo de "abrir la discusión". Si bien estamos totalmente de acuerdo con la necesidad de democratizar el debate, nos parece un grave error que esto sea un objetivo en sí mismo, creemos que debería estar orientado a hacer más fuerte la lucha por no acreditar. Y esto no es un debate de palabras, ambas orientaciones tienen consecuencias muy diferentes en la práctica. Esta orientación tuvo como primera consecuencia que vayamos una y otra vez al Consejo Académico (sin medidas de fuerza que nos permitan presionar sobre este antidemocrático órgano de gobierno) a discutir una y otra vez con la gestión para que se nos ría en la cara una y otra vez. Obviamente, no conseguimos absolutamente nada con eso, solamente quitarles razones a los compañeros para participar.
Después, las jornadas interclaustros, se convirtieron en el Alfa y Omega de los objetivos de la lucha estudiantil. En ellas se repitió en grande lo mismo que en los Consejos Académicos. Los estudiantes fuimos a escuchar nuevamente los versos de la gestión.
Lamentablemente, fuimos allí a perder tiempo porque la gestión no dijo nada sustancial y los estudiantes éramos simples espectadores de una discusión que no iba a ningún lado. Esas jornadas sirvieron nada más que para distraernos mientras Calo seguía con el proceso de acreditación, ninguna presión generaron sobre ellos. No avanzamos ni un paso en conquistar nada. Otro motivo para que los estudiantes dejen de participar, ver como nuestro "objetivo" no nos hacía avanzar ni un milímetro. Repetir una vez y otra la misma cantinela de escuchar a una gestión que no cede porque nadie la presiona no es "diálogo", es distraccionismo.
Ahora, equivocadamente para nosotros, los compañeros del MEPS dicen que la forma de presionar sería el Plebiscito. Así sería si a la gestión le importara lo que opinan los estudiantes, pero ya demostró -y dijo- reiteradas veces que eso no le importa y que piensa acreditar de todos modos. Poner dicho Plebiscito como el objetivo nuevo de los estudiantes, como en su momento fueron las Jornadas, es muy peligroso; pues pone todo el destino de nuestra lucha en una herramienta falsamente democrática -en que los estudiantes se limitan a responder a unas preguntas formuladas por otros y no pueden proponer ni organizarse- y que no obliga a nada a la gestión.
Las tomas de decanato, u otras medidas de fuerza, no son "simbólicas" como se ha dicho. Son la única forma de arrancarle algo a la gestión. Porque ocupar el centro físico que hace funcionar toda la facultad y no permitir que la gestión tenga acceso a ella es verdaderamente mucho más que una molestia para Calo y compañía, es casi tomar la batuta por nuestra fuerza de los destinos de la facultad. Si no fuera así, no hubieran suspendido las clases cuando hacíamos eso. Porque con esa extorsión intentaban evitar que lo hagamos. ¿Para qué tomar ese riesgo por algo simbólico?. Implementar un plan gradual de medidas de fuerza como esa, que fuera creciendo, era avanzar de a poco sobre la gestión y sus planes. Esa fue la propuesta original del MEPS en la asamblea que votó finalmente la toma que se llevó a cabo. Esta propuesta la llevaron, sin embargo, muy a regañadientes, después de haber intentado casi hasta el final que se aprueben cosas que rayaban lo ridículo para que no haya una medida real de lucha, hasta que vieron que muchos independientes no querían irse de esa asamblea sin luchar. Llegaron incluso a proponer... UN AYUNO!!! Nosotros no tenemos dudas de que un ayuno es verdaderamente simbólico, y no la toma. Lamentablemente, lo que se votó no se aplicó. Se votó hacer tomas más largas en la medida en que la gestión no nos escuchara. Cuando se tomó el decanato dimos un auténtico paso: se revolucionó toda la facultad, fue paralizada durante un día, le gestión estaba contra la pared y la asamblea siguiente tuvo mucha participación. Pero se cometió un grave error al no darle ningún tipo de continuidad y la gestión volvió a respirar tranquila. La lucha quedó de esta forma en un punto muerto, donde ya no avanzábamos ni un paso y donde todos los compañeros que habíamos agrupados con la lucha se fueron dispersando.
► POR ESO, PARA LUCHAR DE VERDAD CONTRA LA ACREDITACIÓN DE NUESTRA CARRERA A LA CONEAU, VOTÁ AL YA BASTA
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